Así es como debe quedar nuestra habitación cuando terminemos de comprarnos algún que otro mueble que nos falta. Pintados de gris nada más que una pequeña esquina y la pared del armario, también en ese color el cabecero y las cortinas, y el toque de color se lo dejamos a las mesillas de noche y la ropa de cama. Me resulta acogedora, tranquila, cómoda de limpiar y, alegre, sin ser estridente.